El problema se origina en la ambición sin conocimiento. Cuando una raza se populariza, proliferan los "criaderos de garaje" que buscan lucro rápido, sin invertir en salud, genética ni bienestar. El análisis es directo: la competencia reduce los precios, y la accesibilidad al bajo costo permite que individuos sin la capacidad económica o el conocimiento veterinario adquieran estos perros. Las consecuencias son visibles y dolorosas: falta de desparasitación mensual, alimentación deficiente y la ignorancia total sobre la correcta técnica para cargar a un Dachshund y proteger su delicada columna vertebral . Abandonar los cuidados preventivos no solo es negligencia, sino una puerta abierta a sufrimientos como la Ehrlichiosis (transmitida por garrapatas), que requieren tratamientos costosos y prolongados.
El punto más grave de esta irresponsabilidad recae en la genética, especialmente en la peligrosa práctica de cruzar dos perros de coloración Arlequín (Doble Merle) . Como confirman las asociaciones de criadores responsables, este cruce no produce un color más bonito, sino que dispara exponencialmente el riesgo de que la descendencia nazca con defectos graves e irreversibles, como ceguera, sordera y malformaciones oculares . Convertir la vida en una lotería genética por una ganancia rápida no solo es inmoral, sino una forma de crueldad animal. La Ley de Bienestar Animal, vigente en Costa Rica, ampara la denuncia de estas prácticas.
La solución no es condenar a la raza, sino a la irresponsabilidad humana. Hacemos un llamado a la acción: si deseas adquirir un Dachshund , adopta o acuda a un criador que pueda presentar pruebas genéticas de los padres y que se preocupe genuinamente por el bienestar de las crías. Y a la comunidad, les pedimos valentía ética : investigar y denunciar a quienes lucran irresponsablemente. Proteger a las "salchichas" es un acto de amor y responsabilidad cívica.
