En el pequeño pueblo de Mountsorrel, Inglaterra, la clásica historia de la Natividad ha recibido un giro peludo que ha dado la vuelta al mundo. Wags to Riches Pet Services, un centro de cuidado canino, decidió que este año los camellos y las ovejas debían ceder el paso a los mejores amigos del hombre. Lo que comenzó como una idea divertida de los dueños, Toby y Jo Kingston, se convirtió en una imagen viral que captura la esencia más pura de la alegría navideña.
Una Producción de "Óscar" (y Galletas)
Lograr que siete perros posen con la seriedad de un pastor o la dignidad de un Rey Mago no es tarea fácil. Jo Kingston reveló el secreto detrás de esta impecable actuación: el poder de las galletas. "Es sorprendente lo que los perros harán por un premio", comentó Jo, explicando cómo lograron que los animales mantuvieran toallas en sus cabezas mientras miraban fijamente a la cámara.
El centro de la escena lo ocupaba un pesebre de heno donde descansaba la figura más importante: el "Niño Jesús". Aunque en las redes sociales muchos creyeron ver a un cachorro real durmiendo, en realidad se trataba de una figura de cerámica protegida por la atenta mirada de sus guardianes de cuatro patas.
Un Éxito Tras el "Escape" del Año Anterior
Esta no era la primera vez que los Kingston intentaban esta hazaña. El año anterior, la sesión de fotos terminó en caos cuando uno de los "Reyes Magos" decidió que tenía mejores cosas que hacer y se escapó antes de que se disparara el obturador. Sin embargo, la perseverancia rindió frutos esta vez, logrando una imagen completa que transmite ternura y un mensaje muy claro: la Navidad también se celebra con quienes nos dan su lealtad todo el año.
La imagen ha despertado sonrisas en todo el mundo, demostrando que no hace falta una gran producción cinematográfica para conmover a las personas; a veces, solo se necesitan unas toallas viejas, unos perros pacientes y, por supuesto, una buena bolsa de galletas.
